Hace 31 años, la administradora de empresas Noelia De León empezó a apoyar a dos empresarios polacos y a un alemán en una microempresa que se dedicaba a la fabricación y venta de pan. Ella les ayudaba a sacar los costos de los productos.

En un momento durante 1985, se dio una separación entre uno de los empresarios (el violinista polaco Krystof Tadel) y los demás miembros del negocio.

Entonces, Tadel le propuso a De León asociarse con él y decidieron comprar la empresa, que en ese entonces se denominaba Konig (del alemán könig, que significa rey) y de la que se inscribiría una sociedad llamada Konig Sabroso S.A.

Le pidieron un préstamo a un amigo (eran alrededor de $200 en esa época) y adquirieron tres recetas de pan (lo más valioso), una tabla montada en dos taburetes de madera, dos tinas de plástico, un horno viejo que estaba roto, unos cuantos moldes y medio saco de harina.

En ese entonces, la empresaria se dedicaba a distribuir los panes y Tadel se encargaba de elaborar el pan a mano y de hornearlo. Se trataba de un pan europeo (se caracteriza por ser duro), dirigido esencialmente al público de ese continente que vivía en el país.

“Iniciamos con grandes carencias, yo no conocía absolutamente nada de hacer pan… Era tan difícil que a veces no teníamos dinero para etiquetas y mi socio las dibujaba a mano”, recordó De León.

El descubrimiento que les llevó a innovar

Sin embargo, la emprendedora se topó con una sorpresa que la obligó a aprender todo sobre este alimento.

Ella entregaba el producto personalmente, por lo que abordaba un taxi, lo llenaba de panes y se dirigía a los supermercados y comercios a repartirlos.

Un día se encontró con un pan exactamente igual al que hacían, solamente que se llamaba pan alemán.

Según De León, luego se enteró que quienes le vendieron la empresa también habían comercializado las mismas recetas entre otras personas.

“Yo me senté en el taxi. No lloré porque me dio pena. Dije: ¿Ahora qué vamos a hacer sin dinero, con un préstamo y con un mercado dividido en dos?”

Ante esta situación, la propietaria de Konig empezó a investigar y decidió realizarle ajustes a dichas recetas para “tropicalizar” el pan y que este también fuera consumido por el público nacional, no solo por europeos.

Además, incursionó en un nuevo mercado: panes con ingredientes que ayudaran a la salud de las personas, pues entre la gente que venía a comprar (una vez que se instalaron en un sitio) le manifestaban que tenían problemas de salud como diabetes, obesidad, estreñimiento y males cardíacos.

Así, incluyó en ellos semillas (como linaza), hierbas, especias e inclusive empezaron a crear galletas sin gluten.

El primer pan que desarrolló fue el “pan real”, con semillas de ajonjolí, que todavía está en el mercado.

“Comencé, como pionera, a desarrollar nuevos productos, en un nicho que no existía: alimentos saludables. No se manejaba el concepto de calidad de vida, entonces empezamos a educar a los consumidores”, recalcó De León.

Para investigar sobre el tema, acudía a las universidades e incluso al Ministerio de Salud.

En 1992, Tadel se separó de la empresa para continuar con sus proyectos musicales y De León siguió creando nuevos panes.

Algunas de las opciones que se ofrecen son: pan de linaza, de zanahoria, de canela y pasas, de afrecho y melaza, de granola, tipo grano entero, con ajo y perejil, real (con vitaminas y ajonjolí), de hamburguesa integral,  de girasol, etcétera.

Hoy, la empresa cuenta con varias líneas:

-Línea dietética de alta fibra: que son libres de grasa, sin sodio, ni azúcar y con mucha fibra.

-Línea energética: igualmente son sin grasa ni sodio y poseen granos, semillas y fibra dietética.

-Línea integral: sin grasa, ni azúcar, ni sodio, livianos en fibra y con ingredientes naturales.

-Línea de pan blanco: estos panes no tienen grasa, azúcar ni sodio.

Otros de sus productos son galletas sin gluten, galletas de fibra, harinas sin químicos y carne de soya.

Asimismo, la pyme (cuya planta está en Barrio México y tiene 27 empleados) patrocina a deportistas a quienes se les brindan sus productos.

De León cuenta que mantenerse en el mercado es una tarea dura, pues actualmente hay mucha competencia, por lo que procuran siempre estar innovando.

Justamente, el próximo año introducirán nuevas creaciones “siempre con la misión de aportar a la calidad de vida de las personas”.

Y, aunque han vendido fuera del país, esperan volver a exportar a otras naciones de la región, como Panamá.